Prueba: Chevrolet Prisma Joy

Durante cuatro días pudimos probar la versión menos equipada que se vende hoy en Uruguay del Chevrolet Prisma, la variante Joy con la novedad de una caja manual de seis marchas. (Ver galería completa).
Un Chevrolet Prisma en el garaje de Motorblog. ¿Quién no conoce la gama Prisma/Onix hoy en día en Uruguay? Desde el 2013 que se están presentes en el mercado de nuestro país. En julio del año pasado, se presentaron en Brasil, los facelift para dichos modelos, y en octubre estaban desembarcando en Uruguay en las variantes LTZ M/T y A/T. En noviembre, llegaron las versiones Joy con una novedad, una caja de seis marchas y hace unos días la variante LT. Nosotros, nos detenemos en la Joy con el motor 1.0 y la caja manual de seis marchas, para recorrer más de 370 kilómetros.

Luego de que General Motors Uruguay pasara la escoba e hiciera una limpieza en el segmento B, donde se encontraban con un grán problema de canibalización con Classic, Celta, Agile, Spark, Aveo y Onix/Prisma, solo pudo resistir uno. El que vino en reemplazo de todos ellos para cubrir las mismas necesidades, el Onix, y su configuración tri-cuerpo, Prisma. Sin más, nuestra opinión, a continuación.
El exterior de este nuevo (por el nombre) Chevrolet Prisma Joy no da mucho de que hablar. Lineas bien definidas que aún continúan vigentes con el paso del tiempo, porque sinceramente, a simple vista no cambió nada con el Prisma LT anterior. Con sus hermanos más equipados, además del frontal y sector trasero renovado, se lo diferencia por contar con una parrilla totalmente en color negro, al igual que la carcasa de los espejos retrovisores y las manijas de las puertas, igualmente, el color negro camufla bastante bien a los plásticos sin pintar.

Pasando al lateral, el sedán de 4.275 mm de largo oculta bien lo que sería del pilar C para atrás, vamos, la valija. Esta, cuenta con 500 litros, no imaginables desde afuera hasta abrirla. Las ruedas de la medida 185/70 R14 con llantas de acero estampado y tazas plásticas cubren bien los pasarruedas como podrán ver. La parte posterior no cuenta con muchas cosas para hablar mas allá de lo que dije recién, la suspensión es 10 milímetros más baja, el baúl está bien integrado a la linea del auto, tiene un sistema de resortes anticuado, y en él se encuentra una tercera luz de freno y sobre los extremos las luces de freno.
Al subirnos al Prisma nos recibe un interior simple, o mejor dicho, básico. No tiene inyectados blandos o cuero, solo van a encontrar plástico duro de una calidad aceptable al igual que la calidad de construcción teniendo en cuenta el precio, pero que igualmente en algunas partes podría estar mejor terminado. Al ir a las plazas delanteras podemos decir con total seguridad que espacio no te debería faltar, el asiento (tapizado en tela) tiene regulación en distancia y también regulación lumbar, esta última se hace con una especie de palanca de plástico que creíamos que era parte del asiento, de una calidad bastante mala y que puede asustar un poco porque se siente frágil.

Ya que hablamos de regulaciones, el volante no tiene de ningún tipo, lo cual resta puntos a la posición de manejo que no es mala, pero aunque fuese una regulación en altura se agradecería.
El panel frontal no tiene mucha cosa para decir, el tablero es uno que todos ya conocemos, un tacómetro grande a la izquierda de correcta lectura y que además cuenta con "GSI", un indicador de pase de marchas para ayudar a ahorrar combustible. El resto depende de una "pantallita" monocromática que muestra la cantidad de combustible y la velocidad en todo momento, y después se puede cambiar la otra información mediante un botón bastante incómodo que sobresale del vidrio del instrumental.

Mucho más allá de eso no hay, tenemos 2 airbags, uno en el volante y otro encima de la guantera, carece de radio, los controles del aire acondicionado no tienen nada del otro mundo, su funcionamiento es correcto y el pomo de la palanca de cambios es cómodo con excelente tacto, lo que si no es cómodo es el sistema de levantavidrios eléctrico, que no tiene sistema "one touch", y ya que estamos en las puertas, el auto no tiene sistema de bloqueo centralizado, cada puerta se debe bloquear individualmente.

Ahora vamos con las plazas traseras, son cómodas a lo largo y le faltan un par más de centímetros a lo alto, si medís 1,80 seguramente ya vayas rozando, dos apoyacabezas y dos cinturones de 3 puntas, el del medio es abdominal y sumado a eso tiene un falso túnel de transmisión así que no es muy cómoda la tercera plaza, destacar que el auto no cuenta con ganchos ISOFIX para sillas infantiles. Lo más destacado del interior posiblemente sea la insonorización en ciudad, tanto por la ausencia total de grillitos al andar así como del motor y del exterior, sería casi perfecta si no fuese por el baúl, que carece de planchas de insonorización. En ruta, la situación cambia, se torna en un auto bastante ruidoso por los neumáticos.
El impulsor del Prisma Joy, es un 1.0 litros de la nueva generación SPE/4 (Smart Performance Economy/4 ECO) de ocho válvulas SOHC, capaz de entregar 78 Cv a las 6.400 Rpm y 93 Nm de torque a las 5.200 Rpm. Que exclusivamente para los Joy, se cambiaron componentes como los pistones, bielas y anillos. También se incorporó un nuevo módulo electrónico, que es un 40% más rápido y potente que el anterior, todo esto, para ahorrar combustible.

Se acopla a una caja manual de seis marchas y el tanque de combustible tiene una capacidad de 54 litros. Chevrolet declara una aceleración de 0-100 km/h en 13,3 segundos, una velocidad máxima de 172 km/h, un consumo en ruta de 15,6 km/litro y 12,9 km/litro en ciudad, ambos erróneos en nuestras mediciones, y por lejos.
En ciudad es un auto que se desenvuelve de forma correcta, podría tener un poco más de energía en baja, ya que se nota la ausencia de esta al intentar meterse en una rotonda o simplemente una avenida. El andar quizás sea lo mejor, es cómodo en ciudad, la suspensión filtra bien los pozos y lomos de burro. En ruta, se lo siente bastante aplomado pero aunque tenga la sexta marcha, va enroscado, ya que solo baja 600 vueltas al motor. A 100 km/h en sexta, va a unas 2.750 vueltas, y a 75 se clava en 2.000.  Tiene un solo defecto grave si se quiere, las recuperaciones, por ejemplo, para repasar a un camión que tenemos delante hay que estar muy confiado, rebajar de 6ta a 4ta y acelerar a fondo.

Las inclinaciones al doblar en ruta a alta velocidad son bastante pronunciadas debido a la suspensión blanda. Dejando de lado la suspensión y confort, vamos a pasar a las prestaciones y consumos. Como dijimos anteriormente, los consumos declarados por Chevrolet son muy diferentes a los que medimos, al igual que la aceleración.
Excepto la aceleración, pudimos bajar los consumos. Es decir, según la ficha, el auto debería consumir más de lo que consume realmente. El consumo obtenido en ciudad fue de 6,7 l/100 km, equivalente a 15 km/l. En ruta, el mejor registro fue de 5,3 l/100 km, equivalente a 19 km/l. Ambos consumos con a/c apagado, encendiéndolo, aumentan a 14 km/l en ciudad, y 18 km/l en ruta.

La aceleración de 0-100, Chevrolet la declara en 13,3 segundos. Nosotros, el mejor tiempo que obtuvimos fue de 17,2 segundos. Bastante diferencia, que esto mismo se convierte en lentitud para pasar a un camión u realizar una recuperación con máxima confianza. La velocidad máxima declarada es de 172 km/h, la máxima conseguida por nosotros fue de 165 km/h.
Luego de los cuatro días de prueba, llegamos a la conclusión de que por más que tenga baúl, es un auto para moverse en la ciudad. El motor se siente cómodo en el ámbito urbano, al igual que todo el conjunto de suspensiones. Es cómodo para viajes en ruta, pero hay que tener en cuenta que su desempeño no es muy bueno, y si tenes pensado llevar equipaje o simplemente amigos/familia u otras personas dentro, menos. Luego de cuatro días sin radio, llega un momento que se extraña, y hasta llega a ser bastante aburridor si no te encontrás con alguien que te haga compañía dentro. 

Lo más: 

  • Comportamiento del motor/caja en ámbito urbano.
  • Insonorización del habitáculo en general.
  • Consumos en ciudad y ruta.
  • Confort de marcha en todo tipo de caminos.
  • Diseño que aún se mantiene vigente.
Lo menos:
  • Sexta marcha corta, que solo baja 600 vueltas.
  • Respuesta en baja del motor
  • Ausencia de anclajes ISOFIX, quinto cinturón inercial y quinto apoyacabezas.
  • Prestaciones en ruta.
El equipamiento del Chevrolet Prisma Joy 1.0 se compone de: 

Frenos ABS y EBD, Doble airbag frontal, Monitoreo de presión de neumáticos (TPMS), Apoyacabezas delanteros regulables en altura, Cuatro cinturones inerciales de tres puntas y central trasero abdominal, Inmovilizador, Trabas para niños en puertas traseras, Espejos exteriores y manijas de puertas en plástico negro, Parachoques color carrocería, Aire acondicionado, Alzacristales eléctricos delanteros, Espejos exteriores rebatibles manualmente, Parasol de acompañante con espejo, Disposición para la instalación de la radio, entre otros.
Precio y garantía:
  • Chevrolet Prisma Joy 1.0: US$ 14.590
La garantía es de 3 años o 100.000 kilómetros. Comercializa: General Motors Uruguay